Cómo vuelves a casa después del Erasmus

Cuando vuelves a casa después de estudiar en el extranjero, en mi caso, con la beca Erasmus, nunca más vuelves a ser el mismo. Incluso puede que te sientas como un bicho raro, te preguntas porqué te pasa esto y si es normal. Pues bien, sí lo es, porque, básicamente, has vivido la experiencia de tu vida y eso cambia a la persona para siempre. Y es que por un tiempo:

  • Te has sentido totalmente libre, lejos de casa (bueno, tienes tus obligaciones de estudiante, sí, pero por lo general eso no te ha impedido disfrutar al máximo del tiempo lejos de los libros). Así que puedes hacer todo aquello que no harías en tu tierra, por vergüenza, por el que dirán o porque sencillamente, no puedes.
  • Has salido de tu rutina y zona de comfort. De repente, estas en un país nuevo, lo que implica aprender una serie de nuevas costumbres que, al principio, pueden resultar extrañas pero, sin apenas darte cuenta, un día te encuentras a ti mismo actuando como un lugareño. Además, depende donde vas, adoptas nuevos horarios y hábitos, tanto de comer o comprar, como de salir de fiesta.

concert

  • Has tenido que adaptarte a la manera de trabajar de la nueva universidad. Algunos centros de estudios pueden resultar extremadamente exigentes, muy poco organizados o, simplemente, tener unos métodos de trabajo que no te gusten. Aun así, te acabas adaptando e incluso, puede que al volver a tu universidad, prefieras trabajar con la nueva metodología aprendida (aunque no es mi caso).

estudiar en el extranjero

  • Has compartido piso/habitación con otros estudiantes que se convierten en amigos desde el primer día o puede que tu peor pesadilla (aunque eso es tener mala suerte). Habéis visitado IKEA para comprar aquellos elementos indispensable y no tan indispensables. Te han visto con tus peores pintas y tus mejores galas; te han escuchado cantar en la ducha tus propias versiones de los hits del momento; han intercambiado co nsejos sobre planchar, cocinar, fregar, etc.; y, sin duda, han estado allí para abrirte la puerta cuando olvidaste las llaves (una y otra vez).

amigos de todas partes

  • Has conocido personas de otros países con las que compartir momentos únicos. Después de estudiar en el extranjero, seguramente puedas contar con un amigo en cada continente o, incluso, con cama y comida en varias partes del mundo.
  • Has experimentado cualquier momento cotidiano con mucha más intensidad. Por eso, tus compañeros en esta experiencia se convierten en tu familia en tu nuevo hogar y todo aquello que habéis compartido es como un tesoro para ti.

amigos

  • Te has conocido más a ti mismo. Has podido descubrir como actúas y como te sientes frente a nuevas situaciones. Has intercambiado opinión y puntos de vista con personas de diversas culturas y eso, inevitablemente, te ha echo preguntarte muchas cosas y/o cambiar tu forma de ver la vida.

Como ves, no hay de qué preocuparse, puesto que si tienes depresión post-Erasmus significa que tu experiencia valió la pena, y estás viviendo lo que la gran mayoría de nosotros sentimos al volver. 

Por un lado, vuelves a casa más definido como persona, conociéndote más a ti mism@. Es precisamente por eso que al retomar tu rutina de antes, sientes que no encajas en el lugar que ocupabas antes de irte. Porque todo sigue igual, pero tu ya no eres el/la mismo@, así que toca hacer algunos cambios.

Por otro lado, has echo amistades que difícilmente volverás a ver, y eso duele. Además, quizás sientes que tienes que modificar tu círculo de amistades, para que vayan más acorde con la persona que eres tu ahora (y eso también duele pero es necesario).

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Aún y pasarlo mal a la vuelta, no cambiarías por nada del mundo haber tenido esta experiencia y, con el tiempo, se convertirá en una memoria idílica que permanecerá en tu baúl de recuerdos como un tesoro para siempre.

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