7 razones para practicar Turismo solidario

Turismo solidario: Las razones para practicar el voluntariado como tipo de viaje

El voluntariado como hobby o afición

Siempre me ha gustado ayudar a otros y es una de las cosas que más útil me hace sentir. Al igual que yo, hay mucha gente que disfruta haciendo de voluntario en sus ratos libres. El voluntariado como hobby o pasatiempo es una realidad. Hoy en día, mucha gente piensa que llamarlo hobby es una falta de respeto, no estoy de acuerdo. Yo considero que el voluntariado, como cualquier otro hobby, requiere de un compromiso para realmente disfrutar e ir mejorando en la practica de éste.

La Real Academia Española define hobby como “Actividad que, como afición o pasatiempo favorito, se practica habitualmente en los ratos de ocio“. Así pues, cualquiera que practica un hobby, independientemente de cual sea, demuestra un cierto compromiso y vocación, puesto que la persona lo practica periódicamente, de manera voluntaria y extraprofesional.

El voluntariado por otro lado, se define como “Conjunto de personas que se ofrecen voluntarias para realizar algo.” Por lo tanto, voluntario es cualquier individuo que decide hacer/ ayudar libremente. Entonces, quien se ofrece de forma habitual como voluntario en sus ratos de ocio, practica el voluntariado como hobby. Y, como cualquier pasatiempos, éste ofrece unos beneficios a aquellos que lo practican.

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En otras palabras, un aficionado al voleibol disfruta con los beneficios del ejercicio en sí y, cuanto más lo practica, mejor forma física y tácticas de juego obtendrá. Yo, adoro hacer puzzles y, cuantos más hago, más buena soy haciéndolos (!!!). Así mismo, aquel que practica el voluntariado, por amor a la actividad de “ofrecerse voluntario”, obtiene beneficios como ser más solidario, comprensivo y crecer como persona.

Voluntariado como tipo de viaje: la fusión de dos hobbies

Como probablemente has deducido, mi mayor afición es viajar y, aunque no lo hago tanto como quisiera, considero que es mi hobby número uno. Viajar, como cualquier otro hobby, me produce un gran bienestar, por eso es mi prioridad a la hora de ahorrar. Al igual que alguien ahorra para comprarse unas nuevas botas de futbol, yo me gasto dinero en billetes de tren y avión. Como cualquier hobby, viajar requiere de práctica para ir mejorando. Por eso, cuanto más practico el arte del viaje, más cómoda y confiada me siento practicándolo, ou yeah.

Cuando empecé a viajar sola, a los 19 años, me di cuenta de que no me gustaba ir alojarme en un hotel y dedicarme única y exclusivamente a visitar museos y atracciones turísticas. Quería conectar con el destino más allá de su pasado cultural. Quería ser parte activa de la realidad del lugar, contactar con sus gentes y su cultura actual. Deseaba involucrarme en proyectos del día a día. Ser más que un mero espectador que fotografía lo ya-mil-veces-fotografiado (aka guiri).

 

También soy voluntaria aquí en mi ciudad, participo en la cultura y en proyectos de ayuda social y medioambiental. Pensé “disfruto del voluntariado como hobby y viajar es mi mayor afición”. Entonces, lo vi claro: ¡quiero viajar como voluntaria!

Decidí empezar con lo básico, lo que sé me da mejor: asustar a las palomas!!! No, dejémoslas en paz. Empecé haciendo lo relacionado con lo que he estudiado: turismo. Así pues, viajo como voluntaria a hostales y ayudo en su recepción, administración y limpieza. De este modo convierto mis viajes en aventuras duraderas.

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En fin, el motivo por el cual opté por el voluntariado como estilo de viaje es, básicamente, por estas siete razones:

  1. Abarata los costes del viaje: el anfitrión suele ofrecer alojamiento y/o manutención. Así el viaje sale muy económico.
  2. Puedo alargar mi viaje: con el dinero que me gasto una semana en un hotel, viajo como voluntaria un mes o más.
  3. Hago algo más a parte de viajar: ayudo a alguien durante las horas que no estoy visitando lugares.
  4. Aprendo muchas cosas nuevas: normalmente aprendo una actividad concreta y/o mejoro muchas más.silhouette-683751_1280-min
  5. Me permite conocer el destino desde el punto de vista de un local: los anfitriones te recomiendan y enseñan lugares que no aparecen en las guías. Sus consejos para orientarte son más validos que cualquier mapa.
  6. Me siento parte de un colectivo local: no soy una turista más, estoy viviendo como un local mientras soy voluntario. Voy al supermercado, a la farmacia, uso el transporte público y escucho la radio y televisión local.
  7. Conozco gente increíble: tanto los anfitriones como los otros voluntarios son gente estupenda, abierta al diálogo y a nuevas maneras de ver la vida. ¡Tengo amigos en todas partes del mundo!

Estas son mis razones, que puede que comparta contigo. Obviamente, tu tienes estas o otras muy buenas razones para practicar el turismo solidario ¿las compartes conmigo?

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