Rijksmuseum: visita imprescindible en Amsterdam

Mi vista al Rijksmuseum

A pesar de haber vivido en Amsterdam durante 5 meses, nunca visité Rijksmuseum, el museo por excelencia de los Países Bajos (un equivalente al Museo del Prado de Madrid). Así que tenía la excusa perfecta para volver a la ciudad, aunque tampoco necesito ninguna, jeje.

Este otoño, por fin visité el tan aclamado Rijksmuseum, inaugurado en 1885. Pude entrar sin hacer cola ya que fui bien temprano (a quien madruga Dios le ayuda), de lo contrario, puedes estar una media hora mínimo haciendo cola, sino eres de los más astutos y comprar la entrada anticipada online. El precio es de 17,50€, pero en mi caso me costó 8,75€ con la tarjeta EYCA (joven) que me caducaba en 1 mes (suertuda) y si eres menor de edad, ¡entras gratis!

A la izquierda, el Rijksmuseum. A la derecha, Amsterdam Centraal Station

El edificio

El edificio en sí es una joya, construido por el mismo arquitecto que construyó la Estación Central de Amsterdam, P. Cuypers (¡por eso son tan parecidos!). De estilo gótico y renacentista, de grandes galerías y escalinatas decoradas con elementos históricos y bancos para sentarse y descansar un poco. Durante casi 10 años estuvo en obras de renovación, llevadas a cabo por dos arquitectos españoles, Cruz y Ortiz y, finalmente, fue inaugurado en Abril 2013.

Un dato curioso es que el edificio está atravesado por un pasillo para peatones y bicicletas (las reinas de la ciudad), lo que lo convierte en la “puerta” de Museumplein, la plaza de los museos de Amsterdam.

Túnel que atraviesa el Rijksmuseum.

La colección

La colección del Rijksmuseum ya existía antes de ser trasladada al edificio de P. Cuypers y es el resultado de la fusión de varias colecciones de museos y escuelas en diferentes ciudades de los Países Bajos. Esta preciada colección recibe más de 2,4 millones de visitantes anuales y abre los 365 días del año. ¡El arte no necesita vacaciones!

En el museo puedes encontrar:

  • Una amplia representación de pintura de grandes maestros de los Países Bajos y otros países, como Havercamp, Hals Vermeer, Van Gogh…
  • Escultura de diferentes tiempos y diversos materiales. Y, aunque no sea lo más famoso del museo, las hay de muy buenas.
  • Colecciones de cerámica, armas, cubertería y joyería, ¡prácticamente de todo! siempre relacionado con la historia del país.
  • Maquetas de barcos de diferentes tamaños y épocas, ya que el mundo naval es de gran importancia para los Países Bajos.
  • Muebles de diferentes épocas, como sofás, sillas, tocadores, etc. que complementan perfectamente al resto de la exposición.
  • La biblioteca del museo, donde se encuentra parte de la inmensa colección de libros del museo. No te la puedes perder!
La biblioteca del Rijksmuseum

Lo bueno:

    • Ofrecen folletos en muchos idiomas, servicio de guardarropa y/o taquillas; varias cafeterias; una tienda enorme, WiFi… en fin, muy buenas instalaciones.
    • En algunas obras encuentras fichas explicativas (en inglés y holandés) que ayudan a comprender el significado de muchos elementos difíciles de interpretar por uno mismo (al menos para mí, que no soy una “enterada” de pintura).

– Lo mejor: la galería de honor, donde se encuentran las grandes joyas de la pintura holandesa, como “La ronda de noche” de Rembrandt, “La lechera” de Vermeer o “Pareja de esposos” de Hals entre otros.

Lo malo:

    • Cierran a las cinco de la tarde, así que no da tiempo a verlo todo con detenimiento. Mucho menos si no madrugas y has estado horas en la cola, guardarropa, etc.
    • Tienes que bajar a la planta baja cada vez que necesites ir al baño (y ya no sabes como volver al lugar donde lo habías dejado…).

– Lo peor: se crean aglomeraciones alrededor de los cuadros más famosos. Por tanto, tomar una foto o detenerse a observar detalladamente se convierte en una declaración de guerra a los demás visitantes.

La ronda de noche, de Rembrandt, es la estrella del museo

Personalmente, creo que es uno de los mejores museos que he visitado en mi vida. Me siento orgullosa de poder decir al fin que he estado en el Rijksmuseum, El museo de los Países Bajos. También tengo que confesar que, después de mi visita, tenía la cabeza y la vista inundadas de arte, así que no visité ningún museo más en mi corto viaje a Amsterdam. Aún así, hice “mucha calle”, como siempre. Me empapé de la magia de la ciudad de mis sueños, recordando los mejores momentos de mi Erasmus.

Y es que Amsterdam nunca dejará de ser el mejor lugar para mí.

Y tú, ¿has estado en el Rijksmuseum? ¿Estás de acuerdo conmigo sobre los malo y bueno del museo?

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